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Inteligencia Creativa

enero 28, 2011

Leonardo da Vinci

Nadie pone en duda que un lince sea más inteligente que una ameba, sin embrago quizá haya que ser mas listo que un lince para entender lo que eso significa, si es que significa algo. Atribuimos inteligencia a hombres, animales, computadoras, y, últimamente hemos comenzado a hablar de edificios inteligentes, coches inteligentes y hasta cafeteras inteligentes. A este paso, la inteligencia va a estar tan diseminada a nuestro alrededor, integrada con tanta eficacia en los objetos de uso, que nos permitirá la suprema ligereza de volvernos estúpidos y disfrutar de ello.

¿Por qué es tan importante conocer la verdad sobre este asunto? Porque lo que pensamos sobre la inteligencia es lo que pensamos sobre nosotros mismos, y lo que pensamos sobre nosotros mismos es una parte real de lo que somos. Bajo cada cultura, dirigiéndola como un destino que se disfraza de ocurrencia libre, hay una idea de lo que es la inteligencia y de lo que es un sujeto humano. (J. Antonio Marina (1993), Inteligencia Creativa)

Nadie tiene ninguna verdad exacta sobre nada. Ni las religiones, ni los gobiernos, ni mucho menos las instituciones de enseñanza. Es tarea de cada uno tratar de entender lo que está pasando. Tratar de comprender qué significa ser humano. Y, no se podrá llegar muy lejos en la búsqueda de tan gran  y profunda cuestión  si se lleva consigo un sistema de creencias: un paradigma cultural. Porque entonces nunca podrás asegurarte de que lo que estás pensando es tuyo, o en realidad es un pensamiento de otro. Todo nos lo han contado otros. Por ejemplo, nadie dudaría de la existencia de Plutón, pero las pruebas que tenemos para afirmar tal cosa son las mismas que tenemos para afirmar que existen los platillos voladores. Sin embargo, nadie te creerá si afirmas lo segundo.  De ambos casos tenemos  análisis científicos, testigos fiables, fotografías, vídeos… La diferencia estriba en que la primera de las afirmaciones está respaldada por una institución llamada NASA, que a su vez trabaja para un gobierno y este a su vez responde a un sistema de creencias. En el caso de los platillos volantes, desde luego no existirán si trabajas con el sistema operativo cultural de la NASA, o cualquier otro por el estilo (véase Materialismo Capitalista 2.0.). El conocimiento nunca avanza con negaciones. Se dice que los aztecas no pudieron ver las naves de Cortés acercándose a las costas, sencillamente porque no entraban dentro de su universo conocido. De hecho así es como funciona la cultura.

A menudo la gente piensa “no tengo la menor idea de en qué consiste la física cuántica, pero ¿que me importa?”. Desde luego esa no es la mejor manera de preservar la visión de ciencia y la comprensión de uno mismo. Entonces ¿qué debo hacer? Infórmate. Transciende, desconfía de las ideologías, solo te lastrarán, limitarán, y te dirán por que línea caminar. Elige la experiencia directa. ¿Qué piensas cuando estas frente a una puesta de sol? ¿Qué piensas cuando tienes sexo? Todo lo demás son rumores sin confirmar, probablemente sean mentira. La cultura es una ilusión. Toma responsabilidad por lo que piensas y haces. Como diría Terence McKenna “nadie es más listo que tu”.

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